Flujo de la energía en el
ecosistema
La
estructura y función trófica, o flujo de energía, pueden representarse
gráficamente mediante pirámides ecológicas en las que el nivel de los
productores forma la base y en los niveles subsiguientes se hallan los
consumidores, desintegradores o saprótrofos.
Del
total de energía solar que llega a la tierra, sólo el 0,1 por ciento se ocupa
en la fotosíntesis.
Se
observa que la energía fluye unidireccionalmente desde los productores a los
consumidores y descomponedores, con pérdida de energía en cada paso. A partir
de este hecho, encontramos que las pirámides
ecológicas pueden ser de tres tipos generales:
1.- En toda
trama alimentaria la masa total de los organismos de cada nivel trófico
disminuye progresivamente desde los productores a los consumidores,
estableciendo la pirámide de la
biomasa, en la cual se
representa el peso seco total, valor calorífico o cualquier otra medida de la
cantidad de materia viva.
2.- En toda
trama alimentaria la energía total de los organismos de cada nivel trófico
disminuye en forma progresiva, constituyendo la pirámide de la energía, la cual representa el flujo de energía, la productividad en niveles
tróficos sucesivos o ambas cosas.
3.- En toda
trama alimentaria el número de individuos de cada nivel trófico disminuye
progresivamente desde los productores a los consumidores, constituyendo la pirámide de número, que representa entonces el número de
organismos individuales.
4.- Mientras
más larga es una cadena trófica, menos eficiente es en cuanto a energía
utilizable debido a que la pérdida de energía es mayor.
Así
como la energía fluye unidireccionalmente por el ecosistema, la materia en el
ecosistema pasa de un ser vivo a otro y de estos al medio ambiente, formando
ciclos. Estos ciclos oscilan entre el medio abiótico y biótico.
Es decir, se incorpora a los seres vivos mediante los productores y vuelve al
mundo abiótico mediante los descomponedores. Estos ciclos, conocidos como biogeoquímicos, son, por ejemplo,
el ciclo del agua, del O2, del nitrógeno y del
carbono.
Las
pirámides de biomasa y de número pueden ser invertidas, donde la base puede ser
más pequeña que uno o más escalones superiores, si los organismos productores
son más pequeños en promedio que los individuos consumidores. Por el contrario,
la pirámide de energía siempre tiene la base en la parte inferior más amplia y
los otros escalones se van reduciendo, esto responde a que según vamos pasando
de un nivel a otro, la energía disponible es cada vez menor porque gran parte
de esta se disipa en forma de calor.

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